Curandero Nayem

  • Caminando el Camino del Uwishin (Curandero Shuar)

    Nacido en Sucúa, en la Amazonía ecuatoriana, Manuel Estalin Wamputsrik Wampiu, conocido como Curandero Nayem, creció dentro del mundo Shuar, rodeado de la selva, de su familia y de las tradiciones de su pueblo.

    Su infancia estuvo marcada por las dificultades. Su familia tenía muy poco y hubo momentos en los que experimentaron hambre y sed. Desde muy joven, Manuel asumió responsabilidades que iban más allá de sus años, ayudando a cuidar a sus hermanos y hermanas menores y aprendiendo a trabajar arduamente para apoyar a su familia.

    Esas experiencias lo formaron.

    La vida le enseñó resistencia. Le enseñó disciplina, humildad y la importancia de seguir adelante incluso cuando el camino se vuelve difícil. Y, sobre todo, le enseñó a mantener la fe en algo más grande que él mismo.

    El Comienzo de su Camino

    Su camino hacia la medicina ancestral comenzó a mediados de sus veinte años, después de atravesar una enfermedad que la medicina convencional no logró resolver. Lo que comenzó como una experiencia difícil se convirtió en un punto de transformación en su vida y abrió la puerta hacia una relación más profunda con los conocimientos ancestrales de su pueblo.

    Manuel comenzó a adentrarse profundamente en enseñanzas que ya formaban parte de su linaje: un linaje de curanderos presente tanto por la línea materna como por la paterna.

    A lo largo de este camino, encontró maestros y mayores que guiaron su aprendizaje, entre ellos su Abuelo Tsunki y su maestro espiritual, Taita Galo Amaru Nanki, quien se convirtió en una importante influencia en su formación.

    A través de años de aprendizaje, ceremonia, servicio y experiencia personal, comenzó a comprender la responsabilidad que implica portar y preservar el conocimiento ancestral.

    Para Manuel, convertirse en curandero nunca fue simplemente una profesión ni un título que eligió para sí mismo. Fue un camino que lo llamó.

  • Su camino lo llevó al fuego sagrado, al silencio, al ayuno, a las plantas, a la ceremonia y a largos períodos de transformación personal. A través de estas experiencias llegó también un profundo recuerdo de la herencia ancestral que vive dentro de su linaje.

    Durante cuatro años caminó al servicio del fuego sagrado, atravesando diferentes procesos de iniciación y trabajando con medicinas ancestrales.

    Durante los últimos seis años ha dedicado su vida al camino del curandero y a la preparación y servicio de la medicina. En este tiempo ha aprendido no solamente a preparar la medicina, sino también a escucharla, respetarla y servirla bajo la guía de su linaje y con el permiso de sus mayores.

    También completó un proceso de cuatro años de búsqueda de visión, un profundo rito de paso realizado en el territorio ancestral de su pueblo: la selva amazónica.

  • Una Relación con las Plantas

    En el corazón del trabajo de Manuel existe una profunda relación con las plantas y con el mundo vivo de la Amazonía.

    Una de las medicinas centrales de su camino es el natem (ayahuasca), una medicina ancestral sagrada dentro de la tradición Shuar. Su trabajo con el natem está acompañado por el espíritu del tabaco, que ocupa un lugar importante dentro de su práctica ceremonial. No ve las plantas simplemente como sustancias.

    Las reconoce como maestras. Su relación con la medicina ancestral está basada en el respeto, la preparación, la humildad, la responsabilidad y la atención cuidadosa a la experiencia individual de cada persona.

    A través de su trabajo, busca crear un espacio donde las personas puedan detenerse, mirar hacia su interior, reconectarse con la naturaleza y acercarse a la medicina ancestral con intención y respeto.

    La Responsabilidad de un Curandero

    Para Manuel, ser curandero significa llevar consigo la confianza que otra persona deposita en uno.

    Significa continuar aprendiendo, permanecer humilde y honrar las enseñanzas, las medicinas y las tradiciones que le han sido confiadas.

    Su camino está marcado por la reflexión personal, el respeto hacia la medicina, la responsabilidad hacia los demás y el compromiso de continuar aprendiendo.

    Para Manuel, el trabajo del curandero va más allá de la ceremonia. Se refleja en la manera en que uno vive, en la forma en que trata a los demás, en cómo lleva el conocimiento y en la manera en que permanece conectado con el mundo natural.

    Continúa aprendiendo de sus maestros, de sus mayores, de sus ancestros, de las plantas y de la selva.

    Preservando el Conocimiento Shuar

    Una parte importante del propósito de Manuel es mantener vivos los conocimientos y las tradiciones del pueblo Shuar.

    A medida que la vida moderna continúa transformando la relación de las nuevas generaciones con su cultura ancestral, él considera esencial no olvidar de dónde venimos.

    Su deseo es transmitir los conocimientos, las costumbres, las historias, los valores y la relación con las plantas medicinales a sus hijos y a las futuras generaciones.

    Para él, preservar una tradición no significa mantenerla cerrada. Significa llevarla hacia el futuro con respeto y responsabilidad.

    También recibe a quienes vienen de fuera de la comunidad Shuar con un deseo genuino de aprender. Desde su perspectiva, entrar en este mundo comienza por escuchar: hacer preguntas, respetar a la comunidad y comprender que el conocimiento ancestral debe ser acercado con humildad.

  • Su Propósito

    Después de seis años caminando el camino del curandero, el propósito de Manuel permanece sencillo: Convertirse en un mejor ser humano. Vivir en paz. Servir con humildad. Y honrar el conocimiento transmitido a través de su linaje. Su trabajo es una expresión de una relación de toda la vida con su pueblo, la Amazonía, las plantas, sus maestros y las tradiciones ancestrales que han guiado su camino.

  • Walking the Path of the Uwishin (Shuar Curandero)

    Born in Sucúa, in the Ecuadorian Amazon, Manuel Estalin Wamputsrik Wampiu (Curandero Nayem) was raised within the Shuar world, surrounded by the jungle. His family was a resilient family, with very little, they often experienced hunger and thirst, yet he worked very hard caring for his brothers and sisters. From an early age, he encountered a lot of hardship and a lot of responsibility. Life taught him how to endure. It taught him how to work. It taught him how to keep walking even when the path was difficult. And perhaps most of all, it taught him to keep faith in something greater than himself.

    The Beginning of His Path

    His path as a healer began in his mid-twenties, following an illness that conventional medicine was unable to resolve. This experience became a turning point in his life and opened the door to ancestral medicine.

    He began walking deeply into teachings that belonged to his lineage, a lineage of curanderos carried through both his maternal and paternal sides. He encountered his teachers and elders, including his Abuelo Tsunki and spiritual teacher, Taita Galo Amaru Nanki, who became one of the most important influences in his life. Through years of learning, he began to understand the responsibilities that come with carrying ancestral knowledge.

    For him, becoming a healer was not simply a profession or something he chose for himself. It was a path that called him.

    His path led him to the sacred fire, to service, to silence, to fasting, to the plants, and to ceremony. The medicine found him. And with it began the remembrance of an ancestral inheritance.

    For four years, he walked in service to the sacred fire, undertaking different processes of initiation, and working with ancestral medicines.

    For the past six years, he has devoted himself to the path of the curandero and to making medicine—learning not only how to prepare the medicine, but how to listen to it, respect it, and serve it. Serving it with rights from his lineage, and permission from his elders.

    He also spent four years of completing a vision quest, a rite of passage, in the home of his people, the Amazon Rainforest.

  • A Relationship With the Plants

    His work is rooted in a deep relationship with the plants and the living world of the Amazon. Among the most important medicines in his path is natem (ayahuasca), a sacred ancestral medicine within his tradition. Accompanying his work with ayahuasca, always the spirit of tobacco, which plays a large role in his healing work.

    He understands the plants not simply as substances, but as teachers. His approach is based on respect, preparation, humility, responsibility, and careful attention to each person’s individual experience.

    Through his work, he seeks to create a space where people can slow down, look within themselves, reconnect with nature, and approach ancestral medicine with intention and respect.

    The Responsibility of a Healer

    To him, being a healer means carrying the trust that another person places in you.

    His teachings emphasize humility, self-reflection, respect for the medicine, and responsibility toward the people who come to learn. He believes that healing is not only about the physical body, but also involves a person’s emotional life, their relationship with themselves, and the way they live.

    He continues to learn from his teachers, his ancestors, the plants, and the jungle.

    Preserving Shuar Knowledge

    As modern life changes the relationship younger generations have with their ancestral culture, he believes it is essential not to forget where we come from. He hopes to pass the knowledge, customs, stories, and relationship with medicinal plants to his children and to future generations.

    He also welcomes those who come from outside the Shuar community with genuine respect and a desire to learn. For him, entering into this world requires listening first, asking questions, respecting the community, and understanding that ancestral knowledge is something to approach with humility.

  • His Purpose

    After 6 years of walking the path of the Curandero, his purpose remains simple: to become a better human being, to live in peace, and to help others approach the ancestral traditions with respect and consciousness. His work is an invitation to experience the Amazon, learn from its traditions, and explore a deeper relationship with oneself, nature, and the ancestral medicines of the Shuar people.